sábado, 18 de diciembre de 2010

Ironías...

Enrollada en una toalla, salgo de la ducha. Hace tanto frío, pero cuando paso ante el espejo me es imposible no mirar mi reflejo en él: Mi pelo húmedo deja que las gotas de agua caigan sobre mi hombro desnudo, tengo cara de sueño aún, no todo el mundo tiene un cutis perfecto a las 6 de la mañana...¿O sí?
Reanudo mi viaje hacia mi armario, dejando mi reflejo atrás. 
¿Qué me pongo?, es lo primero que pienso. Pensamiento, válgase la redundancia, un tanto banal, pero es la verdad. Estos vaqueros me sientan de miedo y combinan fantásticos con esta camiseta y... ¡Ah ya! Los zapatos de tacón y la americana, look "casual", pero arreglado. 
"¿A donde vas?", preguntan. "A clase" contesto, por no decir "a ir a soportar al profesor de turno y charlar con compañeros de temas totalmente estúpidos...Pero que al fin y al cabo son tus amigos".
El pelo que antes estaba mojado, casi ya se ha secado... No hay quien lo meta a camino, pero no lo cambio por nada. Un poco de plancha y lista... ¡Ah no! falta el maquillaje, lo más importante. Ayuda a ocultar las imperfecciones. Comienzo con la base y eyeliner, colorete y rimel. Ya estoy lista para actuar. Para comenzar a fingir que me gusta la vida que vivo. Lo malo es que no hay nadie que grite "¡Corten!". La película sigue reproduciéndose y yo sigo queriendo que haya un corte en la electricidad, un respiro...Pero en este film, no tienes derecho a descanso, ni seguro médico, ni siquiera tienes derecho a largarte dando un portazo, estás contratada de por vida. Todos aquellos con los que hablas estupideces, siguen teniendo la misma sonrisa tonta de cada día, y siguen hablándote de la misma forma. Todos creen que tu guión es fantástico y no se paran a pensar si a ti te gusta, incluso, ni piensan en que tú solo estás actuando y que solo quieres salir corriendo, quitarte la ropa que te hace tan guapa y que esconde lo que hay bajo la piel; desmaquillar tus verdaderos sentimientos, aunque en ocasiones no sean lo que la gente espera, aunque sean imperfectos; coger las llaves del coche y perderte lejos de todos, tú, el reproductor de música y tus pensamientos.
Gritas, pero nadie te escucha. Lloras, pero todos fingen verte sonreír.
Me miro en el espejo de nuevo. Me sonrío. Una sonrisa preciosa, con dos hoyuelos en cada pómulo, o al menos eso dicen... Que ironía: ¿Cómo se puede llorar y reír a la vez? No se como lo hago y prometo encontrar la respuesta, pero por ahora deberían nominarme a los Óscar, soy una gran actriz.

No hay comentarios: