martes, 21 de diciembre de 2010

A cerca de: "Los vuelcos en el corazón"

Y siempre pasa que, cuando menos lo esperas, el corazón te da un vuelco. Tú estás tan tranquila, en un lugar cualquiera y derrepente ¡PUM!, tu presión arterial aumenta por micro segundos; un primer latido del corazón, al que le seguirán otros muchos, más rápidos, inicia una carrera para llegar a tiempo de ver el precioso revoloteo de mil mariposas en el estómago; tus manos sudan y se vuelven torpes y rudas; si vas caminando tus caderas comienzan a zarandearse de un lado a otro más exageradamente. Si estás sentada, comienzas a tocarte el pelo de una manera irrefrenable; Tus ojos no saben donde posarse: si le miras, <<"no demasiado evidente">>, si no le miras <<"va a pensar que no me importa">>; y por último, cómo olvidarme de esos mofletes delatores, de que, sin ninguna razón aparente (para los demás, claro) comienzas a sonrojarte.
Tu cuerpo, no puede dejar de gritar "¡Ay dios! mírale, es tan adorable", pero mientras, tu boca, un poco más sensata, calla "no vaya a ser que se de cuenta".

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