jueves, 20 de noviembre de 2014

El de vivir

Un día te despiertas, y ves un tímido rayo de sol entrando a través de tu ventana que inunda la habitación de un color anaranjado. A pesar de levantarte con el amanecer crees que vale la pena, ya solo por salir a la calle y disfrutar del olor a naranjos; por coger tu bicicleta y pedalear viendo las caras de la gente, viendo todo lo hermoso del mundo, sintiendo el aire frío de noviembre en tu rostro. 
Echas de menos tantas cosas, sencillas, como el olor a sal del mar y la brisa en tu pelo, el calor del sol sobre tu piel, las personas a las que amas por encima de cualquier cosa...
Pero es en esos días, en los que caminando cerca de este río cargado de esperanza, te das cuenta que ya no estás atado a tu pasado. Que, aunque lleves sujeto a tus hombros el futuro, te sientes flotar. 
Así de repente, sonríes y alguien se enamora de esa sonrisa y tú...tú te enamoras de la vida. 

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