Echas de menos tantas cosas, sencillas, como el olor a sal del mar y la brisa en tu pelo, el calor del sol sobre tu piel, las personas a las que amas por encima de cualquier cosa...
Pero es en esos días, en los que caminando cerca de este río cargado de esperanza, te das cuenta que ya no estás atado a tu pasado. Que, aunque lleves sujeto a tus hombros el futuro, te sientes flotar.
Así de repente, sonríes y alguien se enamora de esa sonrisa y tú...tú te enamoras de la vida.
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