¿Cómo entrar en la vida perfecta del alguien que también lo es, si tú no lo eres tanto?
La única solución es intentar convertirte en la imperfección de lo perfecto, es decir, ser ese paquete de galletas que se ha caído al suelo; ser la arruga que cruce la, perfectamente planchada, camiseta azul...
Al fin y al cabo, la Cadencia Perfecta, no lo sería tanto, si no existiera su opuesta, la Cadencia Imperfecta.
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