No estoy obsesionada, aunque pueda parecerlo...Por Dios, puedo vivir sin pensar en ello...2 ó 3 minutos por lo menos. Tampoco es que tenga que pasar el tiempo dándole vueltas al asunto, pero para gastar mi preciado tiempo en bobadas...
En fin: No es una obsesión. No lo es. No estoy obsesionada. Ya veo como se disipa el deseo, ya no hay redobles en mi corazón...que frase tan oportuna y a la vez...vomitiva.
No pasa nada, todo vuelve a ser igual, todo vuelve a tener el color de siempre, gris.
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