Son las doce y seis minutos de la noche y no puedo dejar de pensar en lo adorable que te ves, o al menos esa información transmiten mis ojillos marrones a mi cerebro...Que me atraes, es obvio, no hay que ser excesivamente listo para ello. Pero, lo que intento averiguar es, cómo lo haces, ¿cómo haces que pierda la cabeza de esta manera?¿Cómo haces que se me olviden las palabras, que con tanto esmero e intentado guardar en mi cabeza?¿Cómo haces que mi corazón lata sin descanso cuando veo tus ojos? Puedes explicarme cómo lo haces, maldita sea...Me gustaría conocer tu sucio secreto, ese que me hace perder el norte y que me corta la respiración, y así usarlo contra ti...
Quizás no te das cuenta, de las nefastas consecuencias que esto tiene para mi, no sabes la magnitud del problema, no tienes ni idea del poder inintencionado que ejerces sobre mi; y digo inintencionado, por que cometería un gran error, intentando culparte de todo lo que pasa por mi cabeza cuando te pienso.
Nunca creí llegar a este punto, pero yo misma fui, la que decidió que no había otros ojos, otra boca, ni otras manos que quisiera poseer, más que ningunas; fui yo misma la que, a sabiendas de que esto podría traer malas consecuencias, decidí dejar que me robarás el sueño y fui yo misma, la que permitió que entrarás en mi corazón, entendiendo por ello que tú no estabas obligado a guardarme un sito ahí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario