sábado, 21 de septiembre de 2013

Siempre me pregunté, por qué dejé de escribir. Parecía que no tenía nada de que hablar, que se me había acabado el material. Era irónico que en los momentos más felices de mi vida, no tuviera nada que decir. Pero más que irónico, era absurdo que me preocupara por eso.
Hoy, entiendo que no se me habían acabado las palabras, simplemente mi vida real superaba aquella que me inventaba en mis cuentos.

lunes, 5 de agosto de 2013

Previsiones

Se sentó en aquel banco. Estaba viejo y desconchado, lleno de pintadas y nombres. Un gran árbol se alzaba detrás. De hoja siempre verde, se erguía como protegiendo desde la retaguardia al simple banco marrón. Una ligera brisa de principios de verano movió sus hojas y agitó la cabellera negra de la muchacha. 
Observaba la calle: Llena de coches aparcados en las dos aceras; bares con su respectivas pizarritas de oferta; una puerta de metal roja...y su mirada se detuvo en una librería, su tienda favorita. Aquella era su santuario. Entraba para mirar los libros, olerlos, sacarlos de su estante, leer la contraportada. 
Siguió sentada allí, con los ojos abiertos sin mirar, tocando la madera desgastada del asiento, viendo pasar numerosos estudiantes.
No había vuelto a ese lugar desde entonces. Como no sabía lo que podría pasar, se guardó dos cartones de jugo de naranja en el bolso...solo por si la soledad quería visitarla esta vez.

jueves, 6 de junio de 2013

Reflexionando frente al espejo

Y me da por mirarme al espejo. Veo a una niña tonta de ojos marrones y pelo negro. Una niña de 21 años, que se creía una mujer.
Hace frío...

miércoles, 30 de enero de 2013


El viento enredaba su pelo largo, mientras ella intentaba mantenerlo a ralla.
Él desde su rincón, siempre esperaba, que los ojos de aquella muchacha le sonrieran. Eran del color de la miel y tan profundos...
Su corazón comenzó a latir con fuerza cuando, estos lo miraron justo a él. La muchacha se acercó sonriéndole, y por sorpresa recibió un abrazo. Su aroma le inundó todos los sentidos, abrumandole el cerebro. Él correspondió su abrazo con suavidad, mientras le acariciaba el cabello. La joven se soltó de sus brazos y comenzó a charlar alegremente, mientras él, no sabía a qué hacer caso, si a sus palabras locas, o a sus labios rojos, a sus manos tan delicadas...
Quería besarla, para que se callase y dejara de hablar, pero sabía que no era lo correcto, pues  era su amiga. 

Tiempo atrás

Vuelvo a recordar como cortaba el frío mi cara al salir a la calle...era ahí donde quería estar, y de esa forma, como el viento. 

Echo de menos la diversión de innovar, de caminar lejos, los partidos con lo amigos, levantarme temprano para estudiar...echo de menos ser feliz, sonreír...echo de menos muchas cosas.