martes, 15 de noviembre de 2011

Esta madrugada, me dio por pensar en cuando era una niña. En sensaciones y recuerdos que viví y que con el paso de los años se van borrando.
Siempre he sido de las que cree que el amor no se "crea", sino "ocurre"; el amor, no es estar al lado de alguien, esperando constantemente a que aparezca un sentimiento parecido a lo que debería ser, simplemente es una mirada, un roce, unos ojos...
Para mi, son los cuentos de hadas lo que llevan razón. En estos se habla de un único y verdadero amor, ¿por qué no ha de ser así en el Siglo XXI?, ¿o es que debemos conformarnos y dejar de buscar nuestro príncipe o princesa azul, por el miedo a que no exista? 
Así, hoy, he pensado en esos cuentos, donde aparecen seres mágicos, donde se lucha por causas justas, y el amor nos hace perder la cabeza y he recordado retazos de mi infancia, donde se encontraban películas como "Desideria y el anillo del dragón", en la que una joven princesa, se enamora de un príncipe rebelde(Victor), que lucha contra su tiránico padre, o "Alisea y el príncipe de los sueños", una campesina y un príncipe que se enamoran, pero sólo pueden verse mientras están dormidos. En ellas hay magia...mejor dicho en su amor hay magia y eso es lo que ha perdido a esta sociedad moderna e idiota. Tantos amores que son falsos, que no poseen magia, que simplemente son por conveniencia, por tener alguna compañía...me parecen estúpidos, fríos y carentes de sentimientos. Son amores fingidos, amores inválidos... Es tan hermoso sentir fluir dentro de ti la sangre a borbotones, el calor, la sencillez de un amor natural y mágico, que sería incapaz de fingir ese sentimiento. Y los que como yo, alguna vez hayan sentido ese hechizo en su cuerpo, sabrán, que es imposible fingir algo tan sencillo como amar.
 

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